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Informática / Experimentación / microartículo

La IA hace que los ordenadores vuelvan a ser divertidos

Lo posible, otra vez al alcance de la mano.

Microartículo. El esquema de un argumento personal: qué permitía la informática doméstica de sus comienzos, qué se volvió menos accesible y qué ha vuelto a abrir la IA.

01 / Una máquina en la que podías meter mano

A principios de los ochenta tenía un Atari 800. Una CPU 6502, ANTIC, CTIA/GTIA, POKEY y un mapa de memoria. Podías ver las piezas. Averiguar qué hacían. Y hacer que hicieran otra cosa.

02 / Días para experimentar. Semanas para hacer un juego.

En unos días tenía juegos de caracteres animados y sonidos propios. En unas semanas, un juego: derribar globos con sprites —gráficos jugador-misil—, con personas que caían sobre búnkeres y explotaban.

Lo importante es la distancia entre una idea y que ocurra algo en la pantalla. Lo posible estaba al alcance de la mano.

03 / Más capas entre la idea y la máquina

Después llegaron las abstracciones, los frameworks y las API donde antes quizá bastaba con llamar a una función. Y, hay que reconocerlo, cierta simplificación excesiva.

El artículo explorará ese compromiso: ¿cuánta maquinaria tienes que aprender antes de probar lo que realmente querías hacer?

04 / Después llegó la IA

La IA abre la posibilidad de perseguir una idea, probarla y combinar dominios de formas que, de otro modo, exigirían un desvío por el framework de otra persona.

La conexión con Sintaxis del Oficio: el conocimiento aporta las ideas y el criterio; la IA acelera el trabajo de convertirlos en un experimento que puedas examinar.

05 / La inspiración puede venir de cualquier dirección

Mira hacia delante. Mira hacia atrás. Una máquina antigua, el vocabulario de un oficio, una mecánica de juego o una herramienta nueva pueden servir para el siguiente experimento.

De pronto volvemos a encontrarnos con posibilidades que no teníamos al alcance desde hacía décadas. Los ordenadores vuelven a ser divertidos.